Friedrich-Naumann-Stiftung für die Freiheit - Cambio, futuro y esperanza (Elecciones 2009 en Chile) [Druckversion]




América Latina
Cambio, futuro y esperanza (Elecciones 2009 en Chile)
Ángel Soto*


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Tras 19 años de gobierno de la Concertación –coalición política que derrotó al general Pinochet en el Plebiscito de 1988- la oposición, liderada por Sebastián Piñera, tiene la posibilidad de llegar al poder. Vale la pena preguntar ¿Por qué el oficialismo ha perdido protagonismo?




Tras 19 años de gobierno de la Concertación –coalición política que derrotó al general Pinochet en el Plebiscito de 1988- la oposición, liderada por Sebastián Piñera, tiene la posibilidad de llegar al poder. Vale la pena preguntar ¿Por qué el oficialismo ha perdido protagonismo? Básicamente, por un desgaste de la coalición gobernante, que hizo que Chile, precisamente bajo el gobierno de Eduardo Frei –prinicipal contrincante de Piñera- comenzara a perder protagonismo como el líder de Latinoamérica.
El pueblo chileno acudió a las urnas. Sebastián Piñera obtuvo cerca del 44% de los votos emitidos, mientras que Eduardo Frei obtuvo cerca del 30%, con lo cual estos dos candidatos irán a segunda vuelta, misma que se llevará a cabo el 17 de enero de 2010.

Cambio, futuro y esperanza es lo que esperan los chilenos para este 13 de diciembre próximo. Efectivamente, tras 19 años de gobierno de la Concertación –coalición política que derrotó al general Pinochet en el Plebiscito de 1988- la oposición, liderada por Sebastián Piñera, tiene la posibilidad de llegar al poder.

Si bien Piñera es militante del Partido Renovación Nacional, sector que representa a una derecha moderada, apoyado por la Unión Demócrata Independiente, su propuesta de gobierno y constitución de equipos es mucho más amplia, ya que incluye a ex destacados líderes de la Concertación, como Jorge Schaulsohn e incluso ex ministros de Salvador Allende, como Fernando Flores. El mismo Piñera, no fue un incondicional del régimen militar, por el contrario, votó No a Pinochet en 1988.

Con el 44% de los votos emitidos Sebastián Piñera se perfila como favorito para ganar en la segunda vuelta, en la cual se enfrentará al ex presidente Eduardo Frei. Ambos habían dejado en el camino al díscolo joven diputado de izquierda Marco Enríquez-Ominami, descolgado de la Concertación quien con un discurso de renovación y también asumiendo la necesidad de cambio, se fue levantando como una alternativa atractiva, mermando las posibilidades del oficialismo y lo han posicionado en torno al 20%.

Finalmente había participado en la primera vuelta Jorge Arrate –ex ministro del propio Frei, representante de la vieja izquierda ultrista, nostálgica de un pasado que llegó, pero que fracasó de la mano de Allende, Arrate obtuvo el 6.2% de los votos emitidos.

¿Por qué el oficialismo ha perdido protagonismo? Básicamente, por un desgaste de la coalición gobernante, que exitosa hasta 1997 –fue precisamente bajo el gobierno de Frei cuando se inició el freno de ese Chile modelo, que algo se repuso con Ricardo Lagos, pero que con Michelle Bachelet sencillamente ha optado por dormir una larga siesta- comenzó a perder protagonismo como el líder de Latinoamérica y postergar el desarrollo.

A la falta de ideas de la Concertación, se une la inercia de una coalición que no se ha renovado y que poco a poco fue cayendo en las malas prácticas que trae el enquistamiento y la permanencia en el poder, es decir, la corrupción. Son decenas los escándalos que han salpicado a funcionarios de gobierno los cuales han quedado en la más completa impunidad.

Pero no sólo eso, la delincuencia y la inseguridad ciudadana también se han apoderado de Chile. Bandas de narcotraficantes comienzan a operar en la más completa impunidad, e incluso el más peligroso narcotraficante fue indultado por el entonces ex presidente y ahora candidato Eduardo Frei.

¿Ganará Piñera por un voto de castigo a la Concertación? Quizás sí, pero no exclusivamente. Mayoritariamente Chile es un país de izquierda, con rasgos conservadores. Sí, leyó bien. Un país en donde el problema de la redistribución pesa muchísimo, en donde hay fuertes demandas sociales, pero en dónde los temas valóricos han tenido un protagonismo en la actual campaña. El aborto y el matrimonio homosexual han sido objeto de intensos debates tanto entre los candidatos como al interior de sus coaliciones tensionando y dejando a la vista ámbitos que reflejan una sociedad cambiante.

Ciertamente el país ha obtenido logros en los últimos años. Sería poco serio no reconocerlo. Evidentemente el país ganó –de la mano de las reformas económicas implementadas en los años 70 y consolidadas en democracia en los 90- protagonismo, y hoy es conocido en el mundo entero como un ejemplo del camino a seguir para alcanzar el desarrollo. Sin embargo, aún no lo consigue. Chile vive una especie de desarrollo a medio camino, que de no remediar cambios profundos, más que preguntarse cuándo se salvo Chile, podría surgir la incógnita, ¿en qué momento se frustró?

En el país de los ciegos el tuerto es rey, pareciera ser la consigna cuando se muestra el protagonismo chileno en Latinoamérica. Efectivamente, a un año de cumplir el bicentenario, es decir, 200 años de vida independiente Chile está a medio camino de alcanzar el desarrollo, la pregunta es ¿lo alcanzará? A mediados de los años 90 se decía que para el año 2010, Chile tendría un estándar de vida equivalente a los países de la Europa mediterránea. Hoy, ese sueño se ha postergado. Algunos culparán a las crisis internacionales, que efectivamente tienen responsabilidad –y mucha, aunque Chile ha sabido enfrentarlas, especialmente la última-, pero también implica una falta de continuidad en el camino trazado.

Más preocupante aún es el discurso del propio ex presidente Frei, quien en medio de esta nueva campaña electoral levantó como una de sus consignas “Más Estado, menos mercado”, en clara contradicción a lo que hizo como presidente y a lo que deben hacer los países para progresar.
¿Qué ofrece Sebastián Piñera?, un cambio, basado en el esfuerzo, en la reactivación del emprendimiento, en la promoción de la creatividad y los incentivos para que las PYMES (pequeñas y medianas empresas) tengan el apoyo y respaldo que necesitan. Se ha levantado como un candidato que apoyará a los sectores medios y que gobernará con los mejores, sin distinción de ideologías o creencias. Una nueva forma de hacer política, con profesionales jóvenes con valiosa preparación académica y experiencia profesional que constituyeron los grupos Tantauco, aportando las ideas base de su programa de gobierno.

Chile, a una semana de la elección presidencial 2009 ciertamente entra en una nueva fase histórica. Cualquiera que sea el resultado, siendo el más probable el triunfo de Piñera, lo más seguro es que la Concertación se dividirá. Surgirán nuevos referentes políticos, como la capitalización que hará de su electorado el joven Marco Enríquez-Ominami, y deberá implicar una renovación de la democracia cristiana, que está en crisis hace varios años.

La alternancia en el poder dará la oportunidad de proponer nuevas ideas, y por sobre todo dar el salto que Chile necesita para alcanzar el desarrollo.

Un cambio histórico se apresta a vivir este sudamericano país, quizás en contrario de lo que ocurre en toda la región, pero que al mismo tiempo lo ponen otra vez como ejemplo de gobernabilidad, estabilidad y madurez, para que se produzcan cambios trascendentales sin afectar los cimientos ni se presenten nuevas refundaciones.

Cambio, futuro y esperanza, es lo que debiera esperar Chile, no sólo por sí mismo, sino como alternativa para todo el continente latinoamericano.


*INSTITUTO DEMOCRACIA Y MERCADO (CHILE)


El artículo y el análisis vertido en él, reflejan únicamente la opinión del autor.




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